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El “Flaco” que jugó como los Dioses en la década del 60

En la década del 70, cuando recién se iniciaba la Copa Perú, Alianza Atlético de Sullana empezaba a ganarse un nombre en el fútbol amateur con varios jugadores de la zona y es allí, donde la figura de José Dioses Lamadrid empezó a sobresalir.

El flaco, como  cariñosamente lo conocían en el ámbito futbolístico, se inició en el semillero de menores llamado en ese entonces Defensor Sullana, el cual era dirigido por Amador Agurto Coloma, quien en 1936 logró el título con la selección de Sullana.

Debido a su gran habilidad con el balón, Dioses pasó inmediatamente a integrar las filas de Alianza Atlético de Sullana a la edad de 17 años, donde marcó una época y una gran cantidad de goles que quedaron grabados en la hinchada churre.

“Antes de Alianza Atlético, mi padre Hipólito me llevó al Jorge Chávez. Sin embargo, el profesor Andrés Quevedo al verme frágil y de menor edad me descartó. Fue gracias a un vecino, que era compadre de un amigo del club, que me llevó al Alianza y me quedé”, manifestó Dioses a una entrevista de Hernán Saavedra, otro legendario del deporte en Sullana.

Debido a sus destacadas actuaciones en las temporadas que defendió la camiseta blanquiazul, le permitió crecer en el balompié y ser visto por dirigentes de otros clubes y es precisamente allí, donde el Atlético Grau de Piura lo contrató. Aquel entonces, el equipo albo fue la base de la selección de Perú que logró el título en los Bolivarianos de Barranquilla.

FINAL REGIONAL

Tras su paso por el equipo de Piura, el Flaco regresó a Alianza Atlético en 1967 y lo llevó a la final de la etapa regional de la primera edición de la Copa Perú, donde enfrentó al Juan Aurich de Chiclayo.

En la primera final, la cual se jugó en el estadio de Chiclayo, los Churres empataron a 3 y tendían todos listo para lograr la clasificación en el estadio Campeones del 36. Sin embargo, a pesar de los 13 mil espectadores y el buen juego de los churres, el Aurich y el árbitro Arturo Yamasaky los eliminaron.

“Aún recuerdo el gol de tiro de esquina que no se me convalidó. Por mi madrecita que el tanto de córner fue bien logrado, pero lo anularon», recuerda con mucha nostalgia Dioses Lamadrid. Ese mismo año, Dioses reforzó al Alfonso Ugarte (Diablos Rojos) de Trujillo y logró el ascenso al fútbol profesional.

De regreso a Sullana, Dioses jugó un año en el Jorge Chávez, y fue en ese entonces que el profesor Quevedo, como hincha chavista, le dijo: “Dioses con usted es la primera vez que me equivoqué. Lo felicito y gracias por todos sus logros”, recordó Dioses en la entrevista a Hernán Saavedra.

En el tramo final de su carrera, Dioses se fue a Huánuco, donde su hermano era alcalde y terminó jugando algunos partidos amistosos en el equipo de la zona. Hoy el nombre de José Dioses está perennizado en el coliseo deportivo de Villa Primavera.

Con información de Hernán Saavedra.

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